Quieres empezar a idear una imagen para tu proyecto empresarial, pero no sabes ni por donde empezar. Quieres llevarle a tu diseñador una idea clara para que todo quede a la perfección y refleje lo que realmente quieres. Y sabes que para ello necesitarás poner en orden tus ideas. Pero…¿Cómo hacerlo cuando no tienes ni pizca de creatividad o inspiración?

Hoy te explico técnicas para que tus ideas fluyan con más facilidad, son solo ideas. Te saldrán más de las que piensas, y te diré una cosa, vas a tener que descartar para llegar a la esencia de tu identidad.

La creatividad no está en manos de unos pocos, es una habilidad que se desarrolla. Está claro que hay personas que tienen más facilidad que otras, pero como todo, tú también puedes sacar tu magia creativa.

 

– Revistas, son grandes fuentes de inspiración y además te ayudará a desconectar, no tienen desperdicio: Españolas encontramos Kireei, Veo Veo, El Costurero, por ejemplo. Y extranjeras encontramos Uppercase de Canadá, Kinfolk, Sweet Paul, Frankie de Australia. Algunas las puedes encontrar online sus números pasados, otras te las pueden enviar desde cualquier parte del mundo.

– Mira otros proyectos, tanto nacionales como extranjeros que te gusten o inspiren. No es necesario que sea de tu mismo sector, recuerda que estamos en fase de recerca. Internet es una ventana muy amplia, pero puedes ir a las plataformas más visuales y archiconocidas como Instagram o Pinterest (aunque aquí no se acaba el mundo).

– Coge una libreta y apunta todo lo que te inspira. Presta atención a las cosas de tu día a día, observa. A la bolsa que te han dado en una tienda, o si estás en un centro comercial o en el centro de la ciudad, siéntate en un banco y observa a la gente, su estilo, lo que llevan en la mano. Y si puedes apunta o incluso haz fotos. Cataloga todo lo que te de inspiración. Puedes fijarte en las texturas también.

– Piensa en tus aficiones, lo que te gusta hacer. Esas cosas que te gusta hacer y que te ayudan a plasmar lo que tu eres para plasmarlo en tu proyecto. ¿Te gusta la naturaleza? ¿Te gustan los libros? ¿Te gusta el jarrón de tu abuela? ¿Qué coleccionabas cuando eras pequeño/a porque te encantaba?

Todo esto es una fuente muy potente de inspiración. Como ves no es tan difícil. Una vez lo tengas, selecciona, descarta, prueba, juega, así hasta que tengas tu MOODBOARD. Es un fuerte ejercicio de introspección pero verás que es realmente necesario y gratificante. Te dejo estos artículos que te pueden servir de utilidad para desarrollar este proceso:

 

– Moodboard

 

– Colores

 

Puedes seguirnos la pista en nuestro PORFOLIO.

 

Si estás pensando en darle un cambio de aires a tu imagen visual, lánzate. Por muy locos que te parezcamos, estás en buenas manos: ¡Quiero que me eches una mano! < haz click AQUÍ.